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A través del Salar más grande del Mundo

 

Ximena:

Estar unos dias en el salar atreverserlo sin "tour",
solo mi marido y yo, esto es una experiencia tan extraordinaria e
inolvidable que no sé como resumir el reportaje. Pero te lo envio y si te
guste puedas abreviarlo como quieras.

Saludos
Rosemarie

Con una superficie de unos 12.000 km² y situado al suroeste de Bolivia, el salar de Uyuni es el salar más grande del mundo. Dicen que contiene un espesor de 6 metros de sal común muy pura. El salar esta a una altura de 3.700 m, en el oeste de Uyuni, y se extiende como una enorme llanura total plana y blanca.

Todo el salar no es nada más que un terreno total plano y blanco, de colosales dimensiones en las cuales no hay ningún punto de orientación. Las distancias más largas del este al oeste son unos 250 km y del norte al sur unos 150 km. Las orillas del salar tienen muchas ensenadas grandes y están fangosas por muchos kilómetros.

Para entrar al salar, la gente construye plataformas de tierra y para atravesar este desierto blanco se tiene el problema de encontrar precisamente el punto de esas plataformas. Si no se las encuentra y si se pasa unos kilómetros al lado y demasiado cerca hacia la orilla, así se atasca inevitablemente en el fango salado.

Porque ya conocíamos de estos riesgos y perfidias, habíamos preparado muy bien este viaje. También sabíamos de los cerros al horizonte como puntos de orientación. Estos tienen una altura de 4.000 a 5.000 m, pero porque ya se esta en 3.700 m y por el efecto de la encorvadura de la tierra y las distancias tan largas, los cerros no siempre están muy bien visibles. Además, nosotros no conocemos sus significados. Por eso necesitamos una solución alternativa. En este terreno, tampoco una brújula puede ayudar mucho, porque indica solo la dirección, pero no el punto de la plataforma. Para evitar el peligro de perderse traíamos un GPS (Global Position System) y, en La Paz, compramos mapas excelentes donde se puede encontrar cada camino. Sin embargo, el viaje fue un poco una aventura atrevida.

El mejor tiempo para viajar al salar son los meses de julio hasta noviembre, cuando el salar esta (casi) totalmente seco. En Bolivia estamos en el hemisferio sur y por eso corresponden esos meses con los de invierno y primavera en Europa. El verano allí es la estación de lluvia y el salar se llena de mucha agua y su superficie es blanda y fangosa. Entonces, no es posible atravesarlo.

Invierno en el altiplano, esto quiere decir: días soleados y secos en un aire infinito claro y enrarecido que no se puede calcular correctamente las distancias, sino puede producir reflexiones sobre la sal. Invierno, esto quiere decir también: noches frías y estrelladas con temperaturas entre -10° hasta -15° C y sin ninguna calefacción. Pero si se está listo para aceptar todo esto, se pueda vivir la naturaleza con una intensidad tan fuerte como no se puede imaginar en el mundo lleno de la civilización. Allí, en medio del salar se encuentra un silencio indescriptible y con toda la soledad se tiene un sentimiento de libertad increíble, pero también de estar perdido.

Las enormes cantidades de sal, se cultivan en un solo lugar. Allí en el pueblo de Colchani, la gente trabaja en empresas familiares por orden de un consorcio americano. Primero se amontonan pequeñas colinas de sal para dejar desaguarlas. Después se las llevan en camiones al pueblo. Allí se limpia y seca la sal y al final toda la familia está sentada ante un montón de sal llenando en bolsas de plástico para venderlo a este consorcio.

Justamente 10 km más al oeste de Colchani y de la entrada en las salinas se encuentra una edificación de sal. Todo el edificio esta construido de sal. Se formaron bloques grandes como piedras y también los muebles están hecho de sal: mesas, sillas, camas etc.

Porque no sabíamos como llegar a este hotel, tuvimos la idea de seguir un grupo de turistas en un coche Jeep. Desde Uyuni (30 km de distancia) se organizan tours al salar. Junto con estos turistas llegamos también a la isla de Pescado, que esta en medio del salar. La isla se levanta 40 m y tiene la forma de un pescado y su singularidad es que hay allí un bosque de cactus.

La isla de Pescado está a una distancia de 70 km del hotel de sal y el camino sigue más de una hora siempre al oeste a través de esa infinita y plana llanura, sin que se pueda verlo. Primero en los últimos kilómetros se la puede descubrir en el horizonte. Esto también es la consecuencia de la encorvadura terrestre - y de verdad, viajar por el salar es una experiencia extraordinaria y de un suspenso indescriptible.

En medio del terreno plano de sal, allí en la isla, el silencio, la tranquilidad y la soledad son grandiosas, sobre todo cuando se queda solo allí después del abandonar de los turistas.

Nos resulta muy dificil despedirnos de este paraíso, pero tenemos que llegar al hotel antes de la noche. Con la ayuda del GPS y los datos acumulados entretanto de los puntos geográficos, con todo esto, por nuestra parte, es muy fácil encontrar la vuelta, aunque estamos muy solos en este infinito desierto de sal. En el camino disfrutamos del silencio, de la soledad y del indescriptible vacío de este paisaje.

En el hotel nos sirven una cena del país con arroz y carne. Esto nos gusta muy bien y, sobre todo, calienta. Por cierto hay un generador que produce electricidad, pero no calefacción, Han convertido un viejo barril para funcionar como estufa. Pero esto calienta no más que sus alrededores. El resto de la sala y de la casa queda con el frío. No queremos creerlo, pero, en efecto, las camas tienen temperaturas muy agradables y son cómodas también. Sobre los bloques de sal tienen colchones de mucha espuma y diversas cubiertas de lana. Así tenemos una noche muy grata y bien guardada de la luna llena.

En la mañana próxima, un buen desayuno con mate de coca nos espera. En el aire enrarecido de aquí, la coca es un componente muy importante en la vida de la gente. El mate anima la circulación sanguínea y favorece la formación de glóbulos rojos que abastecen el cerebro con oxígeno para evitar el soroche (la enfermedad de la altura).

Después del desayuno, paseamos encima de la sal, charlamos con otros huéspedes del hotel y disfrutamos del silencio y de la soledad del salar. Todo el alrededor parece como hielo y nieve, y por mi parte, siempre estoy sorprendida que el suelo no es resbaladizo y, cuando se le toca, no es frío tampoco. Finalmente, después de unas horas, decidimos atravesar el salar hoy para seguir el viaje hacia el suroeste de Bolivia.

La confianza en nosotros no es totalmente convincente. Ya tenemos un sentimiento un poco crítico por el hecho de viajar casi 100 km muy solos a través de esta nada, con la obligación de encontrar un único punto. Una y otra vez, retardamos la salida. Finalmente una familia boliviana llega en su coche preguntando por el mismo camino que nosotros tenemos que buscar también. La gente del hotel les indica un cierto cerro en el horizonte como orientador. La familia parece escéptica y nosotros les ofrecemos acompañarles. Pues, partimos juntos hacia el incierto - ellos van hacia su cerro y nosotros seguimos la flecha del GPS.

Con ayuda del mapa, nosotros mismo habíamos averiguado y acaparado ese punto tan lejano y salvando. Pero quién puede asegurarnos que el punto sea cierto? O que no va a dirigirnos al fango?

Ahora estamos muy solos con estas dudas y después de una hora. la superficie se convierte más y más en un lago de agua salada. Pasamos a través de unos 30 cm de agua. Desde aquí ya no se puede ver ninguna huella y nos sentimos muy solitarios.

Los bolivianos nos habían asegurado que en estos tiempos el salar era totalmente seco y que había una señal en la entrada de la plataforma. Por otro lado, un amigo nos había descrito en forma muy dramática los peligros de perderse y también del estar atrapado en el fango salado.

Después de pasar unos kilómetros por el agua, de repente puedo ver muy a lo lejos una cosa como un palo. Parece que también la flecha del GPS lo ha visto! Muestra justamente hacia allí!

Nos acercamos y lo identificamos como la señal en la entrada de la plataforma. Tocamos la bocina a nuestros compañeros y les hacemos señas. Muy poco después llegamos todos a la rampa y estamos en seguridad. El GPS nos había salvado!

Por muchos baches logramos la cuesta del salar y nos despedimos de la familia yendo desde aquí para ir en otra dirección. Nosotros dos estamos muy aligerados y felices de haber sobrevivido al salar en forma tan buena y ahora seguimos contentos el camino más al sur del altiplano donde nos espera un mundo mágico con altos cerros, volcanes y lagunas de aguas coloradas lleno de flamencos y muchas cosas más.

 Se dice que el país de Tibet sea el techo del mundo y que Bolivia sea el Tibet de Sudamérica. Ambos países están situados en una altura de más de 4.000 m s.n.m. y también la gente se parece en su aspecto. Pero, aunque hoy en día no hay ningún problema de viajar a Tibet, aquí en Europa, casi nadie tiene la idea de viajar por el altiplano boliviano.

Esa palabra no quiere decir nada mas que "terreno alto y plano" y se refiere esta parte del país que esta extendido justamente a esa altura de más de 4.000 m. El altiplano se extiende sobre el oeste de Bolivia hasta muy al norte de Argentina y también hacia la región andina del norte de Chile.

Bolivia está situada en el centro, en el corazón, de Sudamérica sin acceso al mar y su rincón más al suroeste es la región más fría del país con temperaturas de + 20° C por el dia y - 20° C por la noche sobre todo el año. El paisaje esta formado de desiertos, montañas y lagunas con aguas de muchos colores en lo cuales hay bandadas de flamencos buscando alimentos.

En éste terreno tan hostil de vida existen unos pocos caminos mineros y cuando la circulación humana está acostumbrada a ese aire enrarecido, mejor, cuando se ha proveído con medicamentos contra el sorokchi, entonces, allí en el altiplano, se puede descubrir un mundo casi irreal. Pero una condición absolutamente necesaria es tener no solo un gran amor por la naturaleza sino también un saco de dormir extraordinariamente caliente!

Nosotros habíamos elegido esta región tan inhospitalaria como objeto de viaje y después de haber atravesado el Salar de Uyuni, que es el salar más grande del mundo, seguimos viajando hacia el sur. El camino nos conducía por el ancho valle del Salar de Chiguana donde imponentes volcanes determinan el paisaje por muchas horas. Una vez cruzamos la vía del ferrocarril Uyuni - Ollagüe y encontramos el pueblo de Chiguana, donde hay un control militar porque no estamos muy lejos con la frontera chilena.

Después de charlar un rato con los militares, seguimos el camino lejos al sur. Ya después poco tiempo, la ruta sale del salar y sube por una cuesta acantilada a una meseta. Seguimos por un montón de manojos que están reemplazando poco a poco de un desierto de piedras. El salar abajo esta a una altura de 3.700m y ahora llegamos muy pronto a una altura de más de 4.000 m. Allí ya no hay ninguna forma de vegetación.

El camino nos conduce al alrededor del imponente y activo volcán Ollagüe y sigue acompaña la frontera chilena/boliviana a una cierta distancia. De la cima del volcán siempre brotan vapores sulfurosos y nosotros estamos sorprendidos de que cada vez hay caminos todavía más malos que antes. Pero el paisaje singular compensa todo el esfuerzo y la pena, cuando, de repente en una hondonada, miramos a la hermosa Laguna Cañapa.

El lago intenso azul esta rodeado de una orilla blanca de sal y en el agua poca profundo están numerosos flamencos buscando alimentos. Nosotros, nos vamos por los matorrales y nos quedamos mucho tiempo en la orilla de la laguna disfrutando la tranquilidad y la paz de la naturaleza.

Más tarde, encontramos cuatro lagunas más en el camino, todas situadas a una altura de 4.200 m y siempre separada por una loma.

Después de las lagunas, el camino sube hasta una altura de 4.760 m y sigue conduciendo a través de una llanura desierta, infinita y solitaria, llamada Pampa Siloli. Allí ni hay fauna ni flora y cerros de muchos colores o cubiertas de nieve nos acompañan en el horizonte. Muy súbito encontramos un grupo de piedras
casi como tirado a la arena del desierto. El viento y la erosión les han formado en esculturas fantásticas.
Algunas tienen caras de animales y otro parece a un árbol. Nosotros tenemos un sentimiento de estar en un mundo fabuloso.

Abandonamos las figuras fabulosas allí y continuamos el viaje a través del desierto contando con el GPS (Global Position System). Nuestro destino es la Laguna Colorada que está allí en algún lugar entre los cerros en el horizonte. En su orilla esperamos encontrar un refugio por el frío de la noche.

Con el aire enrarecido, como lo domina las alturas de más de 4.000 m metro, no es posible apreciar concretamente las distancias. Los cerros parecen a estar muy cerca pero en realidad falta mucho para llegar allí. Los colores son más intensos. Todas las huellas parecen las mismas. Todo lo contiene el peligro de perderse. Para evitar esto, dimos en el GPS los datos geográficos del refugio en la Laguna Colorada y ahora seguimos a la flecha en el display. Sabemos que no estamos muy lejano ¿pero vamos a encontrarlo sin problemas?

Allí! - De repente lo vemos en el horizonte! Alegres y contentos nos acercamos y muy pronto llegamos a nuestro destino: la hermosa Laguna Colorada!

La Laguna tiene una superficie de 40 km² y una singularidad es el color rojo de sus aguas que está causado por distintas algas y se cambia con el clima y el tiempo del día. Sobre el agua flotan colinas de borax blanco, pareciendo a trozos de hielo y en el agua hay numerosos flamencos. Nos preguntamos como los flamencos pueden sobrevivir las extremas temperaturas nocturnas de -20° C y más.

El color del agua en la Laguna Colorada cambia de un rojo intenso claro sobre el color de la sangre hasta muy morado. Es increíble pero en este mundo tan hostil a una altura de más de 4.000 m, se encuentran tres tipos diferentes de flamencos en la laguna. Todos pueden vivir uno al lado del otro porque sus picos son diferentes y cada tipo de flamenco se alimenta de otra forma de algas.

En los alrededores de la laguna viven unas colonias de Vizcachas. En el primer momento, estos animales parecen conejos con colas largas, en verdad pertenecen a la familia de cuyes y brincan como canguros.

Aquí hace muy frío y después de la puesta del sol ya no se puede estar en el aire libre, tampoco con la luna llena en el cielo.

También en la habitación del refugio hace tanto frío que podemos ver el vapor de nuestra respiración.
Estamos contentos de tener una ocasión de cocinar una sopa caliente antes de introducirnos en los sacos de dormir.

Por la noche sube una tempestad casi como un huracán. El refugio primitivo no contiene más de paredes y un techo de chapa ondulada y el viento no tiene problemas de entrar. Esperamos con toda la alma que el viento nos deje el techo.

Claro que la tempestad no destruyó el alojamiento y en la mañana nos calentamos las manos en una taza de té. Fuera en el lago, el huracán ha acumulado las colinas de bórax como banquisa en la ártica y no se puede ver ningún ser de vivo. Nos dicen que tuvimos -23°C por la noche y nos preguntamos como los flamencos podrían sobrevivir esto.


Tormenta de Sal en la Laguna colorada

Para lograr hasta aquí en esta región inhospitalaria viajábamos tres días y casi 500 km sin tener la oportunidad de la civilización. Tuvimos que organizar todo, no solo para nosotros sino también para el coche. Encima del techo del vehiculo tenemos un depósito para cien litros de gasolina. Además hay una manguerita para pasar el liquido valioso. Pero hoy por la mañana, con las temperaturas tan bajos, es imposible fijar la manguera en el empalme. Primero se tiene que calentarlo y reblandecerlo con una vela.

Después de echar gasolina en el depósito del coche, nos bajamos a la laguna. El viento todavía siempre sopla muy fuerte y el aire esta lleno de sal y de arena. Sin embargo quedamos mucho tiempo en las orillas de esa laguna tan fascinante y siempre encontramos nuevos motivos para sacar fotos.

Todo por aquí nos parece ser muy irreal. Estamos en la misma altura que tiene el Mont Blanc, el cerro más alto de Europa, pero no estamos rodeados ni de hielo ni de nieve sino de una laguna de muchos colores en la mitad de una inmensa meseta y sobre todo, esto desencadena una tempestad que amontona las colinas de bórax encima del agua.

Abandonamos la laguna roja hacia el sur. El camino sigue subiendo y pronto podemos ver el lago muy abajo. Con sus aguas rojas nos saluda por la última vez antes de desaparecer detrás de una curva.

El camino está en buen estado y siempre todavía está subiendo. Una hora llega más tarde, llega a su punto más alto, a una altura de 4.963 m. Ahora se puede bajar en el campo geotérmico del geiser de "Sol de Mañana".

Allí se esta todavía a 4.900 m y en medio de un terreno con sulfatares muy activos. Sulfatares son ojos de fango borboteando de lo cuales sale un vapor sulfuroso oliendo muy mal. En una esquina de esta cocina del diablo se encuentra el geiser. Vapores blancos brotan casi dramático desde un ojo inmenso hacia el cielo. Los alrededores están llenos de pequeños cráteres y sulfatares y el vapor sulfuroso cubre los sentidos.

Todo nos parece como la entrada al infierno. Nos despedimos pronto de este lugar tan extraño y seguimos el camino más hacia el sur. Después de un rato, al horizonte, vemos un gran salar extendido entre diversos cerros. Es el Salar de Chalviri con su laguna grande y también llena de flamencos. En la orilla, donde el camino pasa, hay una terma natural y, por el aire frío aquí, es una bondad de calentarse en el agua agradable temporada.

Después de un descanso abundante seguimos el camino a través de un desierto de arena y hacia un cerro de muchos colores. Más al lado se encuentran unas piedras grandes. Hace mucho tiempo atrás, un volcán les ha tirado allí y ahora se parecen a esculturas surrealistas. Por eso son llamado "Rocas de Salvador Dalí" en recuerdo del maestro más famoso de esta forma de arte.

A una altura de 4.700 m, el camino pasa por el hermoso volcán Aguas Caliente y sigue por un paisaje de intensos colores. Casi una hora más tarde, después de continuar viajando, llegamos a una laguna esmeralda situada al pie del volcán Licancabur, 5.976 m. El gran volcán se refleja en el agua.

El Licancabur es un cerro fronterizo con Chile y Bolivia. El control de aduana se encuentra muy cerca con la laguna a una altura de 5.000 m. De allí sigue el camino alrededor del gran cerro y se convierte en una ruta pavimentada que llega muy pronto al pueblo de San Pedro de Atacama.

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El Salar de Uyuni - Laguna Colorada - Laguna Verde

Las fumarolas - El árbol de piedra